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En el antiguo Egipto se consideraba que el áloe tenía poderes curativos y de buen augurio, y con la creencia de que aseguraba larga viada a sus moradores formaba parte de la decoración de las casas. Hoy se ha demostrado que esto no era sólo leyenda, ya que se utiliza en farmacia y cosmética moderna, pero lo que está más claro son los variados usos en el jardín de esta Liliácea, gracias a sus 300 especies: unas adoptan porte arbustivo en cogollo o roseta; otras, el de un árbol; y en contadas ocasiones se transforman en originales trepadoras. El mediterráneo levantino y sur y las zonas de clima tropical se manifiestan con sus enclaves perfectos.

La característica que mejor los define es la disposición de su hojas. Surgen en apretados conjuntos con forma de roseta, que se asientan sobre tallos gruesos no demasiado ramificados, y los bordes poseen púas en arpón con una fuerte púa terminal. La forma del follaje, al impedir la penetración de los rayos del sol, evita la evaporación del agua. Plantado a finales del invierno, florece sin dificultad, primero en abril-mayo y luego en agosto, emitiendo un largo pedúnculo del que, formando espirales, surgen flores acampanadas o tubulares de color amarillo, naranja o rojo.

El calor y el sol intensos permiten su vegetación exuberante de primavera a otoño. No tolera el frío intenso, de ahí que su permanencia en el jardín se ciña a las zonas templadas donde los inviernos sean benignos. Sin embargo, le conviene descansar en invierno, con temperaturas frescas que favorecerán la floración del año siguiente. Prefiere los suelos con buena capacidad de drenaje. Si lo cultivamos en maceta agregaremos al sustrato arena y una capa de gravilla dispuesta en el fondo del recipiente.

La forma más económica de tener una áloe en su jardín consiste en multiplicarlo en primavera u otoño por semillas o a partir de esquejes o retoños. Aunque si lo preferimos como ejemplar ya desarrollado nos dirigiremos a los viveros y centros de jardinería. De esta manera podremos elegir entra las diversas variedades, como Aloe arborecens “variegata”, de aspecto arbustivo, hojas largas, estrechas, verde azuladas, de bordes dentados y bandas de color crema; también puede ser interesante Aloe variegata, que tiene pequeño porte, con hojas verde oscuras, triangulares y con marcas blancas, que admite cultivo en interior.