Técnicas de riego
Regar el césped es fundamental para que este se mantenga verde y sano durante mucho tiempo. Especialmente es importante hacerlo en épocas de sequía. Antes de hacerlo, conviene que tengas en cuenta una serie de factores determinantes para que el resultado sea inmejorable.

Antes de entrar en materia, recuerda que un exceso de riego es muy perjudicial. Incrementa la posibilidad de que aparezcan enfermedades, las raíces son menos profundas, se desaprovechan recursos valiosos y la factura del agua puede dejarnos en estado de shock.

Frecuencia

La frecuencia dependerá del lugar donde se encuentre el césped. En el pasto habrá que regar cuando éste tome un color verde azulado y cuando las pisadas se queden marcadas en él. La falta de agua hará que a la hoja le cueste recuperar su posición natural. Lo ideal sería regar el pasto justo en ese momento.

Cuando la sequía va haciendo mella sobre el césped, éste se vuelve de un color verde grisáceo. Es entonces cuando habrá que regarlo de forma inmediata. Si se llega a un cuadro de sequía severa, las hojas se volverán marrones y morirán. Después de regarlo, tardarán unas 3 semanas en volver a recuperarse por completo.

Regar sistemáticamente con un programa fijo no es lo mejor. El césped no funciona como un reloj y nos puede sorprender en más de una ocasión con distintas necesidades. El riego automático hay que programarlo siempre en función de las necesidades, no pensando sólo en nuestra comodidad.

Horario

La mejor hora para regar es entre las 4:00 y las 8:00 horas de la mañana. El viento no interfiere en el riego y la evaporación del agua es mínima. Regar por la tarde puede hacer que las posibilidades de encontrarnos con enfermedades aumenten considerablemente. Durante el medio día lo que sucede es que la mayoría del agua se evapora, lo que quiere decir que no conseguiremos nuestro propósito.

Volumen

Lo mejor es dar espacio entre los riegos. Sin un jardin necesita de 25 a 35 milímetros de agua cada semana, lo ideal es hacerlo en una o dos veces iguales con 2 o 3 días de separación. La tierra tiene que quedar húmeda con hasta 15 centímetros de profundidad. El riego diario favorece que las raíces sean poco profundas y que haya exceso de humedad, por lo que no es de extrañar que la maleza crezca descontroladamente.

Los aspersores tienen que estar conectados a mangueras de 3/4 pulgadas y deben estar funcionando durante 2 o 3 horas sobre una misma zona. Los sistemas de aspersores giratorios pueden reducir esa cantidad de tiempo a 30 o 40 minutos.

Terrenos complicados

Las pendientes y las zonas de tierra compacta son más dificiles de regar. El agua corre y no se aboserbe como debería. Para regar pendientes se puede añadir agua hasta que veamos que ésta empieza a correr. Luego hay que cortar el agua y esperar a que se absorba. Este procedimiento hay que repetirlo varias veces hasta que veamos que la tierra está húmeda a 15 centímetros de profundidad.

Dormición

El césped nunca está muerto, en todo caso en estado de dormición. Esto sucede cuando no se riega y las lluvias son muy escasas. La corona y la raíz siguen vivas durante unas 4 o 6 semanas más. Pasado este tiempo, hay que regar el césped con 12 a 20 milímetros de agua para que la corona y la raíz tengan la humedad necesaria para sobrevivir. Una vez sigamos regando la planta como debemos, la situación se normalizará y las hojas volverán a lucir como en sus mejores épocas.