Tejados verdes: las ventajas de tener un jardín en el tejado
Los tejados verdes, al igual que los jardines verticales, se están extendiendo cada vez más gracias a la cantidad de ventajas que conllevan, como el aislamiento térmico y acústico del interior de los edificios. La inclusión de la propia naturaleza en las fachadas y en las azoteas de las construcciones constituye, sin duda, verdaderas cubiertas ecológicas en las ciudades. Aunque comenzó a ser tendencia dos décadas atrás, lo cierto es que los pueblos que habitaban el norte de Europa ya construían sus tejados con cubiertas vegetales.

Uno de los principales motivos de esta nueva moda es que los jardines en los tejados pueden limpiar el aire urbano capturando parte del dióxido carbono. Además, la vegetación y los componentes que se colocan bajo la misma ayudan a retener el agua de la lluvia, lo que provoca que las alcantarillas no se saturen cuando se producen fuertes precipitaciones. De otra manera, esto también sirve para recuperar espacios verdes en las ciudades, reduciendo el efecto de “isla de calor” que tienen las urbes.

Tejados verdes: las ventajas de tener un jardín en el tejado
Por otro lado, los jardines en los tejados suponen un ahorro en la factura de la electricidad por una reducción de energía tanto en la calefacción como en el aire acondicionado. Esto es porque los materiales que se instalan en la azotea permiten que la construcción no intercambie tanta energía con el exterior, originando un asilamiento térmico y consiguiendo también la reducción del ruido exterior. Por último, provocan que la estética del edificio sea más vistosa, aumentando el valor del mismo, sobre todo si se cuenta con un buen diseño del jardín.

Para conseguir todavía más beneficios de los jardines en los tejados, se pueden colocar plantas que puedan ser aprovechadas para el consumo humano, como, por ejemplo, árboles frutales.