Tierras especiales para el huerto
En muchas ocasiones compramos semillas o algunas especies de plantas para nuestro jardín o huerto que requieren el uso de unas tierras especiales además del mantillo común. Estas tierras pueden tener más o menos fertilidad o ser más prolíferas en una época del año o en otra. Algunas de estas tierras son:

• Tierra de hojas: este tipo de tierra se prepara acumulando hojas en un lugar que esté sombreado y protegido de la lluvia, después, con moderación, se riega el montón y se revuelve a menudo para favorecer el desmenuzamiento de las hojas. Su ph y composición depende de la calidad que tengan las hojas. Se puede usar tal cual o con el mantillo para preparar los lechos de la siembra.

• Tierra de bosque: este tipo de tierra puede ser un sustrato para muchos usos y se obtiene recogiendo el follaje descompuesto que se encuentra al pie de las plantas y añadiéndole un poco de tierra. Hay que evitar cavar en profundidad ya que si la descomposición es extrema será muy pobre en fertilidad. Puede también considerarse humos ya que suele contener residuos animales.

• Tierra de castaño: para conseguir este tipo de tierra se recogen las copas viejas o la hojarasca de los castaños. Es un material poroso de color marrón rojizo que suele contener trozos gruesos de madera y su composición es más o menos fina dependiendo del estado de descomposición en el que se encuentre. Es una buena elección para las plantas calcífugas.

• Turba: este es un material que proviene de la descomposición de diferentes especies vegetales. La puedes comprar esterilizada, desecada y comprimida. Es de color marrón rojizo y de estructura porosa y suave. Retiene el agua en proporciones elevadas y es muy buena para la plantación de bulbos, la preparación de lechos de siembra, cubrir estiércol o mejorar el césped. Además, suaviza los terrenos arcillosos y endurece los arenosos.