Tipos de abono
Abonar el jardín es una de las tareas más esenciales si queremos que nuestras plantas y árboles se desarrollen en plenas condiciones, y es que es una de las pocas maneras que tenemos de mantener nutridos y alimentados a nuestros ejemplares.

Pero, ¿cómo saber el tipo de abono más adecuado para nuestro jardín? En primer lugar aprendiendo a diferenciarlos por sus características y, en segundo, analizando también el caso particular de nuestro jardín.

Para que no te encuentres tan verde en esta tarea en JardinPlantas te acercamos algunos de los tipos de fertilizantes más comúnmente utilizados, ¡toma nota!

– Estiércol: Es el que se produce con elementos orgánicos. La tuba, el compost o el humus de lombriz son solamente algunos de los ejemplos naturales con los que podemos enriquecer el terreno de nuestras plantas. Eso sí, este abono tiene un proceso largo y es recomendable utilizarlo en suelos calientes y con mucho PH.

– Ácidos húmicos: En realidad no es otra cosa que hongos y bacterias, materia orgánica en descomposición. Los terrenos más beneficiados por este fertilizante natural son los que se dedican a la agricultura puesto que beneficia al suelo y al desarrollo de las plantas.

– Minerales: Son fruto de una mezcla entre minerales y materias inorgánicas y poseen ingredientes muy nutritivos como el nitrógeno, el fósforo o el potasio, por ejemplo.

– Aminoácidos: Se aplica mediante el riego puesto que sus ingredientes beneficiosos no son absorbidos por las raíces bajo la tierra sino por las hojas y las zonas verdes.

– Extractos de algas: Son perfectas para acelerar los procesos de desarrollo de las plantas de tu jardín, para hacerlas más resistentes frente a fenómenos atmosféricos negativos como las sequías o el granizo y también contra otros fenómenos perjudiciales como enfermedades y plagas.