Tipos de abonos para las plantas de interior
El abonado es uno de los muchos cuidados que deben recibir las plantas, arbustos, árboles o cualquier otro tipo de cultivo. Es diferente según lo que vayas a cultivar, y hoy me gustaría escribir sobre los que puedes utilizar para las plantas de interior. Los sustratos en los que se suelen cultivar las plantas de interior son pobres en nutrientes, con lo que su abonado es fundamental para que puedan desarrollarse correctamente.

Es tan importante porque cuando el sustrato tiene pocos nutrientes las hojas se decoloran y la planta no crece bien. También hay que tener cuidado con un exceso de nutrientes ya que la planta puede quemarse y no florecer. Estos son los tipos de abonos para las plantas de interior:

Fertilizantes líquidos

Puedes encontrarlos en botellas pequeñas o en garrafas, y para su aplicación debe mezclarse con el agua de riego en una regadera, siempre en las cantidades recomendadas en la etiqueta del producto. Este fertilizante es absorbido por la planta de forma inmediata, y su efecto es inmediato también, lo que hace que dure poco y haya que aplicarlo en varias ocasiones. Lo más usual es aplicarlo cada 15 días en primavera y verano y una vez al mes el resto del año.

Fertilizantes de lenta liberación

Pueden venir en clavos, pastillas o bolitas, y su principal característica es que se disuelve poco a poco en el sustrato. Al ser su efecto más lento suele durar varios meses, así que con 2-3 aplicaciones al año será suficiente para que la planta esté bien abonada.

Fertilizantes solubles

A pesar de que hay gente que suele utilizarlos para las plantas de interior, no son recomendables. Lo mejor es utilizarlos únicamente en el césped o en alguna planta pero siempre que vaya a estar en el jardín.

Qué nutrientes utilizar

En las plantas que sean interesantes por sus hojas debes utilizar un abono que sea rico en nitrógeno ya que produce muchas hojas. Si tienes plantas que son interesantes por sus flores, además de nitrógeno debe contener también mucho fósforo y potasio, que son dos elementos que hacen que las floraciones sean abundantes y duraderas.