Tipos de invernaderos
Muchos amantes de la jardinería ya se han sumado a la moda de crear un invernadero en sus propias casas, no para obtener beneficios de él ni con objetivos comerciales, sino con la simple idea de tener allí un espacio en el que poder cuidar sus plantas y aprender más de ellas.

Así, el invernadero no es simplemente un lugar para el cultivo de nuestras plantas, sino también un espacio propio para poder dedicarnos por completo a nuestra afición.

Si quieres tener uno en casa, lo primero que debes hacer es informarte de los tipos de invernaderos que hay en el mercado para escoger aquel que más convenga a tus intereses y necesidades, especialmente en función del clima de nuestra zona.

Existen principalmente tres tipos: el frío, el templado y el cálido.

El invernadero frío es el más económico puesto que es el único que no dispone de calefacción. En él es habitual encontrar temperaturas de unos 4 o 5ºC por encima de la temperatura exterior.

Este tipo de invernadero es perfecto para las regiones en las que el clima es más bien frío y para ser utilizado durante los meses de verano, pues mantendrá la temperatura entre los 5º y los 7º C. En él podrás guardar tus plantas de clima templado y frío en verano y proteger a tus plantas de las heladas del invierno, que podrían acabar con muchas de ellas.

Los invernaderos templados y cálidos son más recomendables para aquellos momentos en que necesitamos temperaturas más cálidas para nuestras plantas. Eso sí, mantener las temperaturas ideales de unos 13º C para el templado y 18º C para el cálido no es barato, y es que estos invernaderos necesitan mantenerse continuamente con calefacción.

Estos dos tipos más cálidos son perfectos para los ejemplares de origen tropical y subtropical así como para el mantenimiento de la huerta.