Tipos de plantas carnívoras
A pesar del miedo que acostumbramos a tenerles por ese terrorífico nombre, las plantas carnívoras no son en realidad tan malas como las pintan para el ser humano… Eso sí, ¡que se preparen los seres vivos más pequeños!

Existen más de 600 especies de estas curiosas plantas, ejemplares que realmente sí se alimentan a base de insectos y pequeños animales como roedores o reptiles, por ejemplo, y que de hecho incluso pueden resultarnos beneficiosas en el jardín.

A continuación te dejamos una pequeña guía con los distintos tipos que puedes encontrar, ¡atrévete con ellas!

La clasificación de estas plantas no se hace en función de su procedencia sino de esa característica que las hace más especiales: Su mecanismo de ‘caza’ y captura.

Son las siguientes:

Tipos de plantas carnívoras
– Con pinzas: Un néctar dulce atrae a los insectos y animales al centro de la hoja de la planta, que se cierra automáticamente con el simple contacto de la presa en alguno de sus cilios detectores. La Venus atrapamoscas (Dionaea muscipula) y la Aldrovanda vesiculosa son los únicos ejemplares conocidos con este sistema.

Tipos de plantas carnívoras
– Pelos: Los insectos quedan atrapados al posarse sobre la planta, que con sus pelos pegajosos evita que la víctima pueda escaparse. Algunas son alargadas como cualquier rama o flor mientras que otras como la Drosera tiene las hojas directamente pegadas al suelo (tras cerrarse tarda de una a dos semanas en volver a abrirse).

Se trata de plantas realmente inteligentes que no cierran sus hojas si detectan que no se trata de un alimento sino de cualquier otro elemento externo inservible como comida.

– Trompetas: Parece un sistema realmente cruel pero efectivo para ellas. Los insectos caen en un receptáculo del que no podrán salir jamás: O se lo impiden unos pelillos interiores o esas manchas transparentes que las ingenuas presas intentan pasar una y otra vez (creyendo que es la salida) hasta caer rendidas y ahogarse en el líquido digestivo de la planta.

– Urnas con tapa: Tras resbalarse por las paredes internas de la planta las víctimas literalmente se ahogan en el líquido viscoso que las disuelven.

– Vejigas: Se encuentran en los ejemplares acuáticos y poseen una abertura protegida por pelillos. Cuando un animal toca las cerdas la vejiga de hasta 5 mm de diámetro succiona directamente a la presa.