Tomates para todo el año
Cuando llega la temporada de la recolección de los tomates es posible que no podamos consumirlos todos. Ya se sabe: la cosecha suele llegar toda a la vez. Para poder aprovechar los tomates sobrantes no hay nada mejor que hacer conserva de ellos, con lo cual podremos comer tomates de nuestro huerto durante todo el año.

Cogeremos tomates maduros para realizar la conserva. Bueno, en realidad el tomate siempre ha de consumirse maduro, pues cuando está verde posee sustancias tóxicas. Dicho esto, y prosiguiendo con la elaboración de la conserva, lavaremos bien los tomates y los sumergiremos en una olla con agua hirviendo. En pocos minutos, de dos a cinco, dependiendo del tipo de tomate, la piel se resquebrajará, con lo cual se irán retirando los tomates del agua. Los dejaremos enfriar un poco y los pelaremos. Como los hemos escaldado, se pelarán muy fácilmente: tan sólo hay que estirar un poco de la piel y ésta saldrá sola.

Mientras tanto, tendremos preparados potes de cristal ya esterilizados. Los potes se esterilizan lavándolos con jabón, aclarándolos e hirviéndolos en agua durante unos veinte minutos; las tapas también se hierven.

Colocaremos los tomates bien apretados en los potes de cristal y espolvorearemos una cucharadita de sal por encima de ellos. Los cerraremos y los sumergiremos de pie en una olla con agua tibia, de modo que queden cubiertos más o menos en sus dos terceras partes. Se pone la olla al fuego y cuando empiece a hervir el agua, contaremos unos cuarenta minutos (a fuego lento), pasados los cuales ya se puede apagar el fuego y retirar los potes con cuidado.

Hay quien prepara una salmuera, mezclando 15 gramos de sal por cada litro de agua y la vierte encima de los tomates cuando ya están en los potes, antes de ponerlos a hervir. Se cierran entonces los potes y se hierven al baño maría, como ya se ha dicho antes.