Trasplantar arbustos de la maceta al jardín
Siempre que se va a hacer un trasplante de árboles, arbustos, plantas o cultivos hay que tener en cuenta varios factores, lo que ayudará a determinar el momento perfecto para hacerlo y cuáles serán las mejores condiciones para ello. Hoy me gustaría centrarme en el trasplante de arbustos y en cómo debe ser el proceso para pasarlos de una maceta al jardín, teniendo en cuenta todas las condiciones ambientales o de espacio que se requieren.

El trasplante de un arbusto implica que tengas que sacarlo de su entorno para llevarlo a otro nuevo, y es que está acostumbrado a una tierra, una maceta y un espacio muy concretos y a partir de ahora estará en otro diferente. Al hacer el trasplante hay que tener especial cuidado con el cepellón para que no se rompa, y también desenredar las raíces para que pueda agarrarse con fuerza al lugar en el que vayas a plantarlo nuevamente.

Los principales motivos por los que se puede decidir a trasplantar un arbusto son dos: o bien por estética o bien por necesidades del propio ejemplar. Sabrás que es necesario para el arbusto cuando ves que se le queda pequeña la maceta o cuando por cualquier circunstancia no se desarrolla bien en el lugar en el que está actualmente. Cuando se hace por estética suele ser por querer ponerlo en un lugar más bonito, ya sea en el jardín o en otra maceta más bonita.

Hay dos requisitos muy importantes a la hora de pasar un arbusto de una maceta al suelo de jardín. La ubicación elegida no puede recibir de forma directa los rayos del sol durante muchas horas al día ya que no sería bueno para el ejemplar, al igual que tampoco es bueno que esté en un lugar en el que reciba muchas corrientes de aire. Antes de hacer el trasplante deberás revisar el jardín para ver si alguna de las plantas o árboles que estarán cerca del arbusto están sanas y no están sufriendo ninguna plaga o enfermedad ya que habría riesgo de contagio.

Para hacer el trasplante del arbusto, prepara primero la nueva ubicación del ejemplar, algo que harás siendo una zona con tierra sana y añadiendo abono orgánico. Evita los fertilizantes químicos al menos hasta que el arbusto esté adaptado a su nueva ubicación. Cuando retires el ejemplar de la maceta, envuelve el cepellón en un plástico para evitar que se deshaga. El agujero en el que vayas a colocarlo tiene que ser lo suficientemente grande como para que quepa el cepellón sin problemas.

Después deberás revisar las raíces para desenredarlas si están muy enrolladas, además de que tendrás que cortar las partes que estén deterioradas o secas. Cuando hayas hecho el trasplante deberás regar de forma abundante para que el ejemplar pueda arraigarse rápidamente a su nueva ubicación.