Trastornos de las enredaderas
Cualquier planta, árbol, arbusto o cultivo puede sufrir varios trastornos, con los que te darás cuenta de que algo no va bien y debes prestar más atención a sus cuidados. Los trastornos pueden surgir por varios motivos, todos ellos relacionados con las condiciones a las que están sometidas las plantas, como el riego, el clima, la iluminación o su ubicación.

Hoy me gustaría centrarme en los trastornos de las enredaderas, para que así puedas detectar cuando algo va mal con ellas, evitando así que se deterioren en exceso o se mueran. Toma nota de los más importantes y de cómo detectarlos y ponerles remedio:

Riego

Regando más o menos de lo necesario surgirán varios problemas. Si riegas demasiado provocarás asfixia y pudrición de las raíces, siendo sus síntomas que las hojas se vuelvan amarillas o marrones, que se caigan o que aparezca podredumbre en el cuello. Si riegas poco, las hojas se secarán y caerán, la planta se marchitará y las flores pueden abortar.

Iluminación

Si hay demasiada sombra, las flores no crecerán como deben o no se abrirán los capullos, además de que los tallos serán más susceptibles de un ataque de hongos. Si hay demasiada luz solar, las hojas pueden quemarse, especialmente si después de un tiempo a la sombra de repente pasan muchas horas al sol.

Trastornos de las enredaderas

Temperatura

El aire caliente produce sequedad, lo que hace que las plantas se marchiten, especialmente si no hay mucha humedad en el ambiente. Esto sucede especialmente en verano, así que en esa época hay que regar más. El frío también puede hacer mucho daño, especialmente si es extremo.

Viento

El viento fuerte hace que las plantas se rompan y se caigan tanto hojas como flores y frutos. Si el viento es seco, marchitará las puntas y bordes de las hojas, mientras que si es frío quemará la planta. La planta también se quema si está cerca del mar ya que el viento llevará la sal del agua del mar.

Granizo y nieve

El granizo y la nieve también hacen mucho daño, especialmente el granizo ya que provoca defoliación y marcas en las hojas que son muy perjudiciales. Si la nieve se acumula puede tronchar las plantas, y cuando se licua y se vuelve hielo es mucho más dañino.

Nutrientes

La carencia de nutrientes es realmente mala ya que hay 13 que son esenciales para el buen desarrollo de las trepadoras o de cualquier otra planta. Hace que las hojas sean más pequeñas y se vuelvan amarillas. Abona siempre con un fertilizante equilibrado que contenga todos los nutrientes esenciales. El exceso tampoco es bueno.