Trastornos de las plantas anuales
Las plantas anuales son muy importantes ya que te ayudarán a conseguir un ambiente muy vivo tanto en exteriores como en exteriores. Hace unas semanas escribí un artículo sobre las enfermedades que pueden sufrir y hoy me gustaría hacerlo sobre los trastornos que también pueden afectarles. Los trastornos son fisiopatías que se manifiestan al no recibir la planta los cuidados que necesita o bien hacerlo de forma inadecuada.

Hay una gran cantidad de trastornos de las plantas anuales, así que aquí dejaré los más comunes:

– Riego: si es excesivo las raíces podrán pudrirse y asfixiarse, algo que comprobarán porque las hojas se han vuelto amarillas, se caen o porque el cuello tiene podredumbre. En el caso de que haya falta de riego, sus síntomas serán que las hojas se secan, se caen, la planta se marchita o hay un aborto en las flores.

– Iluminación: todas las plantas anuales necesitan la luz del sol para poder florecer, así que si tienen demasiada sombra pasarán cosas como que los capullos no se abrirán, las flores escasearán o que los tallos serán más tiernos y débiles ante las plagas. Hay que tener cuidado con el exceso de sol ya que pueden quemarse las hojas o perder su brillo.

– Temperatura: cuando la temperatura es alta y la humedad baja la planta se seca muchísimo, pudiendo marchitarse en tan solo unas horas. Los cambios bruscos de temperatura tampoco son buenos y pueden causar que se caigan las flores o los capullos. En cuanto al frío, las temperaturas inferiores a 0ºC pueden producir daños muy importantes en las especies más delicadas.

– Viento: los diversos vientos pueden producir diferentes trastornos. El viento fuerte puede romper las plantas o hacer que se caigan las hojas, frutos o flores. El seco las marchitará, el viento frío la quemara y el que viene de la costa producirá quemaduras en las hojas.