Trastornos de las plantas de interior
Ayer te hablaba de las plagas que pueden afectar a las plantas de interior y hoy me gustaría centrarme en los trastornos que pueden sufrir y en cómo puedes detectarlos y solucionarlos. Cuando las plantas tienen problemas se deberá a tres factores: una plaga, una enfermedad o un trastorno.

Los trastornos en las plantas se producen por un cultivo inadecuado o por no darle los cuidados que necesitan, así que toma nota de los más comunes para poder ponerle remedio:

– Riego excesivo: Si esto sucede las hojas se volverán amarillentas, tendrán manchas marrones o se caerán.

– Poco riego: En este caso la planta se marchitará, las hojas estarán secas y en algunas especies también pueden llegar a ponerse amarillas o caerse.

– Falta de luz: Es un problema muy frecuente y que vuelve las hojas pálidas o amarillentas. También puede ocasionar que salgan muy pocas flores o ninguna.

– Rayos del sol: Hay que tener mucho cuidado con esto, especialmente en primavera y verano. Hay especies que si reciben mucho sol de forma directa pueden comenzar a tener manchas marrones en las hojas o que éstas pierdan brillo o se marchiten.

– Aire seco: Si la planta recibe mucho aire seco deberás cambiarla de sitio. Lo apreciarás al ver las puntas y bordes de las hojas secos o porque éstas se vuelven amarillas o marrones.

– Temperatura alta: Las altas temperaturas también pueden ocasionar varios trastornos, como que las hojas se sequen, se deformen o se caigan.

– Temperatura baja: El frío extremo también les afecta, y en invierno pueden llegar a caerse las hojas, especialmente si están cerca de una ventana. También pueden volverse marrones sus hojas.

– Falta de abono: Aunque no hay que abonar mucho, si pasa más tiempo del que debería entre cada abonado la planta crecerá muy poco y sus hojas serán pequeñas y descoloridas.

– Demasiado abono: Si usas demasiados fertilizantes verás que las puntas y bordes de la planta estarán secos, además de que en algunos casos pueden crecer muchas hojas pero no florecerán.

– Cambio de maceta: Si ves que pasa el tiempo y la planta ya no crece cuando debería hacerlo, es posible que se deba a que las raíces están muy apretadas, con lo que hay que cambiar la planta de maceta para que éstas tengan más espacio.