Trastornos de las plantas trepadoras
Con la llegada del buen tiempo siempre surge un mayor interés por las plantas, especialmente si tienes un jardín, una terraza o cualquier espacio exterior en el que puedan lucir mucho mejor y aprovecharse del sol. También quedan muy bien en espacios interiores, consiguiendo que el ambiente tenga mucha más vida. Una de las plantas que mejor quedan en el jardín son las trepadoras, de las cuales te hablé hace un par de días para explicarte qué plagas suelen afectarle.

Hoy me gustaría hablar de los trastornos de las trepadoras, que son males que afectan a las plantas por cualquier motivo que está relacionado con unos cuidados inadecuados (como por ejemplo un mal riego, mala iluminación o una ubicación incorrecta). Toma nota de los más comunes:

– Riego: regar mucho puede provocar que la planta se asfixie y que las raíces se pudran, algo que se comprueba al ver que las hojas amarillean, se caen o hay podredumbre en el cuello. En el caso de un riego escaso, las hojas se secarán, se caerán las hojas y la planta se marchitará.

– Iluminación: necesitan la luz del sol para que las flores puedan florecer, y si no la tienen habrá pocas flores o los capullos no se abrirán, además de que serán más propensos a sufrir ataques de hongos y plagas. En el caso de que reciban más sol del que pueden soportar verás que las hojas se palidecen, además de sufrir quemaduras.

– Calor: si hay mucho aire caliente y la humedad es baja la trepadora se secará, lo que hará que se marchite. Suele darse especialmente en verano, así que hay que vigilar mucho el riego para que no se sequen.

– Temperatura: no es bueno que haya cambios drásticos de temperatura de un día para otro ya que pueden perder las flores y estropearse. En cuanto al frío, los vientos polares le pueden ocasionar muchos daños a las variedades que son más delicadas, al igual que las heladas a cualquier variedad.

– Viento: el que es fuerte puede hacer que se rompan y que se caigan las hojas, flores o frutos. El viento seco la marchita, el viento frío la quema y el que viene de la costa deja en ella sales del mar que pueden quemar las hojas.