Tratamiento de la procesionaria: oruga del pino
Si tenemos pinos en nuestro jardín, normalmente no sufrirán problemas, ya que son árboles fuertes y resistentes. Pero hay algo contra lo que difícilmente pueden luchar: la procesionaria del pino.

Este insecto es un lepidóptero propio de zonas mediterráneas y está extendido por toda la península ibérica. Las mariposas en sí no ocasionan ningún perjuicio, pero en verano se aparean y las hembras ponen sus huevos en las hojas de los pinos (aunque también en las de los cedros y los abetos). Al cabo de un mes aproximadamente nacen las orugas; cuando son pequeñas todavía no soportan el frío y para combatirlo construyen nidos de seda en forma de bolsa, muy característicos, dentro de los cuáles se refugian para pasar el invierno. Pero eso no quiere decir que sean inofensivas: las orugas salen periódicamente de sus bolsas para comer, alimentándose de las agujas de los pinos y después vuelven a su bolsa; así van madurando y mientras tanto va pasando la época de frío… pero también van destrozando los pinos.

Así, cuando llega la primavera, las orugas ya han alcanzado su estado de madurez y salen definitivamente de las bolsas: descienden en fila hasta el suelo, por donde se desplazan siguiendo “en procesión” hasta que encuentran un lugar apropiado para enterrarse, en los claros del monte, donde calienta el sol. Se entierran a unos diez-quince centímetros y entran en fase de crisálida dentro de un capullo, del cual surgirán en verano convertidas en mariposas, se aparearán y comenzará de nuevo el ciclo.

Las plagas graves de procesionaria pueden acabar con un bosque entero de pinos. Por ello, siempre será conveniente dejar que sean los profesionales quienes luchen contra ellas: primero, por lo peligrosa que puede ser una plaga y segundo, por lo fuertes que son los insecticidas que se utilizan.

De todas formas, podemos colaborar teniendo en nuestro jardín enemigos naturales de la procesionaria: carboneros y herrerillos, dos aves insectívoras especialmente voraces con estas orugas. Si colocamos casitas para pájaros y alimento en el jardín, pueden vivir e incluso criar en el jardín. Algunas administraciones públicas adoptan esta medida en los pinares. Las abubillas, urracas y cuervos también comen orugas de procesionaria.