El clima es una cuestión a tener en cuenta al planificar un jardín. Las horas de sol que recibe, las temperaturas, la frecuencia de las heladas y otras variables similares influyen en gran medida en las plantas cultivadas. Antes de proceder a la plantación hay que tomar nota de la orientación del jardín, de las zonas más soleadas y de las sombreadas, de las que están expuestas a vientos fríos, etc. Aunque en general la mayoría de plantas vive mejor con una temperatura media, hay algunas que soportan el frío.

En las zonas muy frías hay que elegir materiales a prueba de heladas para construir los caminos, escaleras y otras áreas pavimentadas del jardín, para evitar así que se produzcan resbalones. La madera resulta adecuada, siempre que el clima nos sea muy húmedo y que sea tratada todos los años contra la podredumbre. Los adoquines de granito o pavés y los ladrillos permiten formar decorativos senderos y son buenos antideslizantes. Menos rígidos, pero muy adecuados para las zonas con heladas, son la arena de ríos y la gravilla, con los que se pueden conformar superficies más informales, pero igualmente decorativas.

El invernadero permite el cultivo de plantas durante todo el año. Para la estructura se puede utilizar madera, aleación de hierro galvanizado o aluminio. Para la cubierta se aconseja vidrio o plástico. Con el fin de aislarlo mejor del frío es aconsejable cubrir los cristales con plástico de burbujas. Hay que instalarlo en un lugar soleado y protegido del viento, al lado de un muro, sobre una superficie bien nivelada y dotada de un eficaz sistema de drenaje. Para aumentar la temperatura interior es aconsejable instalar una fuente de calor artificial, por ejemplo, radiadores y estufas.

También podemos crear zonas cálidas artificiales o naturales. Los muros son muy resistentes y no requieren ningún mantenimiento. Pueden ser de piedra, hormigón o ladrillo. En los centros de jardinería hay paneles de madera o cortavientos fáciles de montar. Requieren una protección especial contra la pudrición y un barnizado al año. Las celosías están disponibles en madera, plástico, alambre, etc. Requieren algunos cuidados importantes con el fin de que duren mucho tiempo. Además, no ofrecen la misma protección que una superficie compacta. Los setos también crean rincones más cálidos, aunque desde la plantación hasta que alcanzan su altura definitiva pasan varios años. Además, necesitan cuidados regulares.

Entre los árboles que aguantan el frío podemos encontrar al arce, fresno, manzano, roble, cercis y haya. Arbustos resistentes son, por ejemplo, cotoneaster, fuchsia, piracanta, rododendro, berberis, camelia, cornus, viburno y la mayoría de las rosas. Las trepadoras que toleran las bajas temperaturas son madreselva, hiedra, parra virgen, glicina y algunas clemátides.