Una alfombra floral en el jardín
Ayer te aconsejábamos que te atrevieras con las alfombras florales para debajo de los árboles o arbustos de tu jardín, un toque de color y da alegría y glamour a cualquier jardín. Las alfombras florales son composiciones decorativas realizadas con distintos tipos de flores, frutos o plantas cuyo diseñado es estructurado ya antes de su plantación para conseguir un dibujo determinado o como mínimo un orden establecido.

Seguramente, ya habrás visto alguna gran alfombra de flores en grandes eventos y celebraciones, y ahora puedes aplicarlo a pequeña escala en tu jardín. Para realizarlo, lo más importante es hacer un trabajo de planificación desde el inicio, por lo que debes estructurar tu idea antes de realizarla y comprobar si tiene o no posibilidades.

Para empezar debes elegir las plantas más adecuadas, utilizando preferentemente plantas de temporada si quieres que tenga una duración determinada, o utilizando plantas cultivables todo el año si quieres tenerlo como elemento decorativo de continuo. Además de buscar una bonita y vistosa apariencia (que conseguirás con las plantas de colores más llamativos), procura encontrar aquellas especies que sean más resistentes al marchitamiento.

Puedes realizar tu alfombra floral con plantas silvestres (como la hiedra, el cardo cundidor, las preciosas amapolas rojas o la lavanda, de color violeta o azul, por ejemplo), plantas cultivadas (como las rosas, hortensias, acacias o los eucaliptos) o con una mezcla de ambas, con lo que además de una increíble vista conseguirás un delicioso aroma que acompañará a tu preciosos jardín.

Como te decíamos, realizarla puede ser algo complicado, y debes establecer unos pasos previos a la plantación. Ten en cuenta en primer lugar el espacio del que dispones, y esboza una idea primero en la mente y luego sobre el papel del tipo de diseño que quieres; no hace falta que crees un dibujo, pues la simple combinación ordenada de las distintas especies ya es seductora por sí misma. Sin embargo, sí que te recomendamos que te informes bien de las características de cada una de las plantas que te interesen, y que procures hacer combinaciones llamativas entre flores de distintos colores y formas (si puedes, pinta los colores de cada una de ellas sobre tu boceto).

Una vez lo tengas todo claro, es el momento de iniciar el proceso más técnico: dibuja la estructura de tu boceto en el suelo (busca una manera con la que te sea posible como la tiza, por ejemplo), siembra cada una de las especies y luego humedece la zona. A partir de aquí, asegúrate de darle el mantenimiento y el regado que necesita.