pergola-para-jardin-1

Las pérgolas se utilizan para decorar, pero también son prácticas: cubiertas de especies trepadoras dan sombra y protección, pueden actuar de barrera visual para ocultar un paisaje de escaso interés y sirven de soporte para algunas plantas. Lo más importante al incluir una en el jardín es que su diseño armonice con el entorno. Los materiales más utilizados en su construcción son los ladrillos, el metal y la madera. En los centros de jardinería se venden estructuras preparadas, fáciles de montar. Es aconsejable fijarlas bien para que no se tambaleen si sopla en viento.

pergola-para-jardin-2

Una pérgola situada en medio del jardín, construida al azar y sin motivo o sentido aparente es una gran error. Hay que pensar primero qué uso se le va a dar y dependiendo de él buscarle el mejor lugar. Si se quiere disponer de una zona de sombra donde colocar mesas y sillas, se puede adosar a la vivienda o situarla en un rincón más alejado. Puede servir también como elemento de transición entre dos zonas o para ocultar alguna parte poco atractiva.

pergola-para-jardin-3

Si la pérgola presenta una tamaño considerable, cualquier planta trepadora será adecuado, pero si el hueco es estrecho, hay que evitar por ejemplo los rosales con espinas afiladas, que pueden ser peligrosos. La elección de una única especie es muy elegante, pero una combinación de varias de ellas ampliará la época de floración y dará lugar a una atractiva mezcla. Al elegir una planta hay que tener en cuenta la ubicación de la pérgola y la luz que recibe. Existen muchas trepadoras, tanto de hojas bellas, como de flores: glicinia, parra virgen, lluvia de oro, clemátide, madreselva, jamín, bignonia, hiedra, guisante de olor, etc..

pergola-para-jardin-4

Para conseguir que la pérgola dura muchos años hay que dedicarle algunos cuidados puntuales. Para proteger las de madera de la humedad se deben cubrir con una capa de barniz, impregnar con aceite o simplemente pintar del color deseado. A las pérgolas de metal les vendrá bien, al menos una vez al año, una capa con pintura antióxido. Siempre hay que utilizar productos no tóxicos para las plantas cercanas. Las que están recubiertas de plástico, aunque menos estéticas que las de madera y metal, son las que mejor y más fácilmente se limpian, con agua y jabón. Por otro parte, durante el periodo de inactividad de las especies, en otoño o invierno, se debe inspeccionar la estructura. Lo más aconsejables es soltar las trepadoras para así limpiarla bien y realizar las reparaciones necesarias.