Usos y cuidados del girasol
El girasol es una de las plantas más famosas del mundo, además de una de las más bonitas y de las que más beneficios pueden darte. Es originaria de América, en donde muchos pueblos indígenas la consideran una planta sagrada. Los pétalos de sus flores son de una combinación de colores preciosa que une el amarillo intenso, el crema, el café y diversos tonos de bronce, y en el centro es donde se encuentran las semillas.

Es una planta anual que suele tener un año de vida desde su germinación y que puede llegar a alcanzar los 6 metros de altura pero normalmente llega a los 2-3. Tiene también variedades enanas que no pasan de los 40 centímetros, sin duda lo perfecto si la quieres como planta de interior. Florece en verano. Las lígulas de sus flores se tratan para hacer diversos concentrados de color que pueden ser utilizados para diversos fines.

Es muchos lugares del mundo sus semillas se comen asadas y con sal, al igual que las semillas de calabaza. Tiene también muchas propiedades medicinales, como por ejemplo hacer un té con el tallo, el cual se emplea para combatir dolores de cabeza, resfriados, heridas, llagas o trastornos nerviosos. Sus raíces ayudan a limpiar la tierra de metales pesados como el cadmio o el plomo. Toma nota de los cuidados del girasol:

– Luz: necesita estar siempre a pleno sol. No pasa nada si pasa unas horas a la sombra pero durante el día lo mejor es que esté siempre al sol.

– Riego: depende del estado de la planta pero necesita estar siempre húmeda, así que riega con frecuencia y observa cuándo se queda sin agua para volver. Cuando necesite agua verás que el follaje desciende y se repliegan sus corolas.

– Suelo: el que mejor le va es el que es profundo y con un gran contenido de nutrientes, especialmente de fósforo, potasio y nitrógeno.

– Siembra: se hace a comienzos de la primavera y hasta que comienza el verano, aunque sus semillas soportan temperaturas muy bajas así que puedes hacer siembras más tempranas.