Sistema de riego exudante: ventajas e inconvenientes
El sistema de riego por exudación es un método muy sencillo para que las plantas no pasen sed al tiempo que nos olvidamos de tener que regarlas. Aunque tiene sus inconvenientes, como veremos en este post, son muchas más sus ventajas.

Aun así, valorar su conveniencia siempre es una cuestión particular, que debe analizarse para cada caso. En primer lugar, definámoslo sencillamente como una manguera llena de microporos que, lejos de ser fugas que hayan de preocuparnos, constituyen un método para lograr un riego a lo largo de toda su longitud.

Estar fabricadas con un material poroso permite que vaya rezumando agua de forma este tubo rezuma . Su utilidad, por lo tanto, no es otra que el riego por goteo, si bien estamos hablando de un sistema distinto al convencional.

Las ventajas del riego exudante

El uso del riego exudante significa poder regar metros de cultivo fácilmente, bien utilizando la manguera de forma continua o haciéndolo de modo intermitente, en cuyo caso podemos utilizar de forma híbrida el tradicional tubo de riego por goteo en las zonas donde no queramos regar.

Es decir, ayudamos a no fomentar el crecimiento de malas hierbas, si bien podría interesarnos hacer justo lo contrario, en caso de tratarse de un campo ecológico. Sea como fuere, el sistema permite hacer una cosa y la otra, según interese.

El ahorro de agua, por otra parte, es realmente ventajoso. Se trata de un sistema muy eficiente, que utiliza menos agua incluso que el sistema de riego por goteo.

Sistema de riego exudante: ventajas e inconvenientes
Podemos preguntarnos por qué es así, si realmente está exudando agua a lo largo de toda su longitud. Sin embargo, esto no es así, puesto que el agua se regula de forma automática.

Además, el sistema funciona con una baja presión del agua, que va colando lentamente, por lo que se aprovecha mejor. Es un método interesante tanto para acoplar a un grifo como a una cisterna que recoja agua de lluvia, en cuyo caso deberá estar en alto.

Otra de sus numerosas ventajas es su versatilidad. Permite obtener muy buenos resultados en plantaciones en línea, en el mantenimiento de flores delicadas y será todo un acierto para plantas que no toleran bien tener las hojas mojadas, pudiendo enfermar si se riega por aspersión.

Además de resultar económico, un gran ventaja que no podemos dejar de mencionar consiste en la durabilidad del sistema, sobre todo cuando se entierra y el sol no lo desgasta, al tiempo que se trata de un sistema que evita los fastidiosos tapones de cal. En caso de calcificarse, lo hará mucho más tarde, y no no dejará plantas sin regar, como lo hace el sistema de riego por goteo convencional.

Algunos de sus inconvenientes

Para reducir la evaporación en climas cálidos, se puede cubrir el mantillo sin afectar a su funcionamiento.

El hecho de que se pueda cubrir o enterrar (bajo tierra o cubriéndolo con acolchado tipo paja, etc.) sin afectar a su funcionamiento permite encontrar una solución más estética a la vez que evitamos la evaporación del agua por acción del sol directo. Sobre todo, en tiempo caluroso.

Por lo tanto, de no hacerlo tendremos los lógicos inconvenientes: será más antiestético, al tiempo que se evaporará en épocas calurosas. Igualmente, sean externos o estén enterrados, tendremos problemas para realizar las tareas de labranza, como por ejemplo para el paso del tractor en el caso de los huertos.

Otro inconveniente que será fácil de evitar si tenemos claro por dónde pasan y prevemos este aspecto no solo a la hora de poner el riego sino también al distribuir los cultivos o plantas en el huerto o jardín.

Controlar la cantidad de agua que estamos añadiendo a la planta no siempre es fácil. Será necesario tener una idea aproximada para ajustar el periodo de riego, aunque ya hemos apuntado que la misma humedad de la tierra actúa regulando el riego.

Si queremos controlar tanto la cantidad de agua como la presión del agua, sencillamente dejémonos guiar por la experiencia. Nos ayudarán también estos dos trucos: para conocer la cantidad de agua aproximada, coloquemos un plato plano durante un ratito y saquemos nuestras conclusiones a partir de lo recogido durante un tiempo. Por último, regulemos la presión abriendo o cerrando el grifo o, si fuese necesario, colocando un regulador de presión.