bonsáis

Herramientas para el cuidado del bonsái
Los bonsáis son unos preciosos arboles o plantas de tamaño muy pequeño que son reducidos mediante técnicas que modulan la forma de árbol.

Sabemos que cultivar estos arbolitos es una tarea que necesita empeño, constancia y a veces incluso una buena inversión, pues para poder llevar sus cuidados diarios necesitan una serie de herramientas que deberás comprar. Si te estás aficionando a su cultivo, presta atención porque te contamos con las herramientas básicas con las que tendrás que hacerte.
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Las plagas de los bonsáis
Las plagas más frecuentes en los bonsáis son éstas:

Hormigas: Si las vemos pululando por el tronco y las ramas de nuestro bonsái, es posible que hayan hecho un hormiguero en la tierra del árbol. Podéis utilizar insecticida especial para hormigas, aunque hay quien recomienda un método casero: sumergir todo el árbol en un cubo de agua al que se le habrá añadido una cucharada de detergente lavavajillas. Se deja durante treinta minutos y después se escurre. Si las hormigas habían hecho un nido en las raíces, tanto éste como ellas mismas habrán desaparecido. No he probado nunca este método, pero de hacerlo, aclararía cuidadosamente el bonsái después de sacarlo del agua con lavavajillas.

Araña roja: Son ácaros muy pequeños de color rojo y amarillo. Chupan la savia para alimentarse, debilitando así a la planta. Pueden verse en las plantas afectadas finas telarañas, símbolo de su presencia. Otro síntoma apreciable es ver bastantes hojas secas. Para evitar esta plaga, se puede elevar el grado de humedad en la zona del bonsái, colocando un humidificador o pulverizando las hojas. Idéntica solución se aplicará cuando el árbol ya haya sido atacado y además se usará un acaricida específico.

Cochinillas: Las hay de varios tipos desde blancas y blandas hasta marrones y de caparazón duro. Se alimentan de la savia, con lo cual debilitan la planta. Son difíciles de erradicar con insecticidas convencionales, debido a su caparazón. Si no hay muchas, se pueden eliminar a mano con un algodón empapado en alcohol. Si el ataque es grave, habrá que recurrir al uso de un insecticida específico para cochinillas.

Orugas: El peligro de las orugas es la velocidad a la que se comen las plantas. Por suerte son fáciles de eliminar: a mano se pueden capturar la mayoría de ellas; el resto morirá con un insecticida especial para ellas.

El riego de los bonsáis
El riego es muy importante para todas las plantas, pero más para los bonsáis, puesto que viven en macetas pequeñas, con poca tierra, y eso hace que esta tierra se seque antes. La frecuencia del riego depende de muchos factores, especialmente del estado de crecimiento de la planta, y del clima.

La norma general es que hay que regar el bonsái cuando la superficie de la tierra empieza a secarse.

En invierno, los bonsáis que viven al aire libre necesitarán poca agua, aparte de la que reciben en forma de lluvia, ya que el invierno es una época de descanso. Hay que ir con cuidado de no regar mucho, para que no se pudran las raíces. Los árboles de interior requieren cierto control, ya que la humedad de la tierra se evapora, debido a factores como la calefacción, que reseca mucho el ambiente.

La primavera es una época peligrosa. Los pequeños árboles comienzan a despertar y empieza la época de crecimiento de las hojas y de los vástagos. Por ello, las necesidades de agua del bonsái aumentan considerablemente. Hay que regar los bonsáis en cuanto han consumido la mayor parte (no la totalidad) del agua que tienen en el recipiente.

Al llegar el verano, el calor hace que se tenga que regar el bonsái mucho: una vez al día. El riego se realizará al atardecer, para que las gotas de agua no actúen como lupa en las hojas de los árboles y las quemen. Hay quien también riega muy de mañana en verano, pues piensa que el agua se secará antes de que apriete el sol, pero yo prefiero no arriesgarme. De todas formas, si el bonsái está a pleno sol es conveniente regarlo dos veces al día, con lo que las horas mejores serán al amanecer y al anochecer. Los bonsáis de interior también necesitan más agua, pero no se puede generalizar y decir que se han de regar cada día, puesto que en algunas casas hay aire acondicionado y ello altera las condiciones naturales de temperatura y humedad; por ello el control será mayor: hay que mirar cómo está la tierra cada día.

En otoño, los árboles caducos pierden sus hojas; los perennes las mantienen, pero en ambos casos su actividad se torna más lenta, ya que empiezan a prepararse para el descanso del invierno. Por ello, y porque las temperaturas descienden, ya no necesitan tanta agua.

El trasplante de los bonsáis
Tarde o temprano, todas las plantas que crecen en maceta han de ser trasplantadas y los bonsáis no son ninguna excepción.

Los motivos para trasplantar son varios:

– Al estar la planta viviendo en una cantidad reducida de tierra, agota los nutrientes de ésta. Esto se puede ir solucionando a base de abonos, pero a veces esta solución no basta, puesto que la composición del suelo puede cambiar: por ejemplo, se vuelve alcalina debido a que regamos con agua calcárea.
– Las raíces se desarrollan demasiado y se amontonan en la poca tierra de la maceta, lo cual dificulta la absorción de nutrientes (o también puede ser ésa la causa del crecimiento de las raíces). Pueden crecer tanto que desplacen el árbol hacia arriba, o bien salir por la parte inferior de la maceta.
Uno de los primeros síntomas de que esto está pasando es que el agua se encharca cuando regamos y tarda en ser absorbida por las raíces.

Cuanto más joven es el árbol, más crece y por lo tanto se ha de cambiar la maceta antes. Así, a modo de orientación, un árbol perenne joven se trasplanta cada 2 años; una conífera vieja cada 6.

Si contamos con un invernadero, se puede trasplantar el bonsái durante todo el invierno. Lo que importa es que el árbol no sufra frío, porque las cicatrices que se ocasionan si hay que podar las raíces tardarán más en sanar. La mejor época es la primavera.

Pasos para el trasplante:

– Sacar el árbol de la maceta, agarrándolo por el tronco y golpeando el tiesto hacia abajo.

– Preparar la maceta, quitando la tierra y limpiándola a conciencia si vamos a aprovechar la de antes.

– Esparcir en el fondo una capa de arena gruesa, para drenar el agua.

– Quitar unos dos tercios de la tierra del cepellón, dejando una poca alrededor de las raíces para que no sufran mucho. Recortar las raíces en una tercera parte.

– Poner un poco de tierra en el fondo de la maceta y colocar el bonsái. Si éste tiene gran volumen y el tiesto es muy poco profundo, será indispensable amarrar la planta, pasando las dos extremidades de un alambre de cobre por el agujero de drenaje y fijando con ellas el cepellón.

– Agregar tierra nueva alrededor del cepellón y prensarla un poco, para que quede firme.

– Regar el bonsái abundantemente.

Los bonsais: Introducción y poda
Los bonsais son árboles de especies corrientes, pero cultivados en una maceta. Se piensa que el cultivo de los bonsais nació en Japón por la etimología de la palabra (en japonés “bon” significa maceta y “sai” árbol), pero fue en China donde su cultivo alcanzó una popularidad enorme entre los grandes señores.

Los orígenes del bonsai se pierden en el tiempo, aunque dicen algunas leyendas que su cultivo se inició en China hace más de mil años, promovido por el taoísmo. Los taoístas piensan que todo ser tiene su chi o energía interna; así, las montañas, los árboles y las piedras tienen su energía. Parece ser que pensaban que los ejemplares diminutos poseían chi en su forma más concentrada. Se dice que también creían que una forma retorcida y nudosa representaba los cuerpos de los que habitaban el mundo de los espíritus, en el cual habrían alcanzado una edad avanzada. Pero como dije, todo esto son leyendas.

Para controlar el bonsai y darle la forma deseada hay que podarlo regularmente. Si hemos empezado recientemente a cultivar bonsais seguro que la poda nos impone mucho respeto, pues pensaremos que vamos a provocar en el arbolito un daño irreparable o incluso dañarlo. Pero no pasa nada: la poda es esencial para que el bonsai crezca fuerte y adopte formas maravillosas.

Los arbolitos irán creciendo y hay que controlarles. Es en primavera cuando suelen aparecer vástagos en las puntitas de las ramas y en las yemas situadas a los lados de estas.

Para conservar el tamaño del árbol, hay que eliminar los vástagos cuando se alargan, dejando apenas una o dos hojas en la base. Sin embargo, para estimular el crecimiento en una sola dirección, se debe cortar el vástago justo por encima de una hoja que crezca en el sentido que se desea el crecimiento futuro. Un nuevo vástago crecerá a partir de la yema latente situada en la base de la hoja en la dirección requerida.

La mayor parte de estos cortes, que se realizan durante la época de crecimiento, se pueden hacer con el índice y el pulgar, aunque a veces es necesario el uso de podadoras (las hay especiales para bonsais).

Todos los árboles, aunque sean de tamaño reducido, tienen sus ciclos de vida. Los bonsáis también son árboles que pueden ser cultivados en el exterior, por ejemplo en tu jardín.

Cultivar bonsáis en el jardín
Coloca los bonsáis en un lugar bien luminoso del jardín pero donde no queden expuestos a la acción directa del sol, ya que sus hojas al tener poco contenido en agua se pueden secar.

Cultivar bonsáis en el jardín
El riego debe ser moderado, incluso escaso. Riega solamente cuando notes que el sustrato esté seco.

Cultivar bonsáis en el jardín
Lo ideal para los bonsáis es el riego por inmersión, sumerge las macetas en agua y luego deja escurrir. Cuando las hojas cogen un tono negro, probablemente está indicando un exceso de agua.

Cultivar bonsáis en el jardín
Cuando termine el verano añade abono a las macetas para enriquecer el sustrato, esto dará fortaleza a los bonsáis.

Cultivar bonsáis en el jardín
Poda con unas tijeras las ramas que contengan más de seis hojas, lo ideal es que tengan sólo dos hojas por cada rama.

Cultivar bonsáis en el jardín
Antes de la brotación agrega quelatos al sustrato para incrementar el contenido de microelementos.

Cultivar bonsáis en el jardín
En el caso de que debas resguardar el bonsai durante el invierno en el interior de la casa, evita colocarlo junto a los cristales de las ventanas.

Los bonsáis son árboles en miniatura que son cuidados con el máximo esmero por sus propietarios. Se dice que es como tener un árbol o una planta pero a pequeña escala lo que facilita controlar su crecimiento desde el interior de nuestra casa. De igual modo aplicar técnicas como la poda, el pinzado o el trasplante es mucho más sencillo.

Cuando una persona se compra un bonsái se compromete a cuidarlo prácticamente a diario, así como a modelando para darle un aspecto que nos recuerde una escena de la naturaleza. Es recomendable regar cuando la superficie de la tierra comienza a secarse y normalmente necesitan bastante agua, es bueno recoger la de la lluvia para regarlos.
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